martes, 16 de abril de 2013

La cesta de primavera


La primavera está en el aire, los días se van alargando y con ello esperemos que el buen tiempo, las frutas y hortalizas jóvenes empiecen a aparecer en nuestros mercados. Con ellas repondremos las vitaminas y minerales perdidos por los resfriados del invierno.

Para estas semanas la principal recomendación es una cocina ligera, sana y al vapor, para preservar los nutrientes de los alimentos. Se puede aromatizar el agua con especias y verduras, para dar mejor sabor a nuestras elaboraciones.



Patatas nuevas, zanahorias tiernas y dulces, guisantes recién recolectados, finas hierbas llenas de aroma, los primeros espárragos, fresas, albaricoques, nísperos, lechugas, cebollas y ajos serán un buen acompañante para nuestros pescados de temporada y así dejar atrás los guisos más pesados, la cuchara, tan utilizada en estos meses previos de lluvia y frío.

Estos ingredientes pertenecientes a la alimentación mediterránea, brotan con su mayor frescura en esta época del año. La verdura en ensaladas o cocinada, con un punto de aceite y vinagre, se convierte en un plato básico en nuestra dieta ante la inminente llegada de la época estival.

Hincapié sobre los guisantes, son los reyes de la primavera: verdes, tiernos, crujientes y ligeramente dulces. En cuanto a los lácteos, se recomienda elegir los quesos de cabra frescos y recién aparecidos en el mes de marzo.

En cuanto a los pescados: el pixín (rape para los no asturianos), congrio, bacalao, rodaballo y San Pedro están en su mejor momento. Y aunque la proteína del pescado sea muy saludable, también hay que tener en cuenta la carne de buey, tierna y repleta de Omega3.

Por último, la fruta fresca es el producto estrella. Es bueno consumirla en diversos momentos del día: desayuno, merienda y después de cada comida. Su alto contenido en fructosa nos aporta la energía necesaria para cubrir nuestras necesidades diarias en estos días tan largos, al tiempo que proporciona agua para saciar la sed que acompaña a las temperaturas elevadas.

Mi recomendación personal es la fresa. Me encanta, tanto por su sabor, como por su color rojo intenso, que nos incita a pegarles un mordisco en cuanto las vemos. Ya he tenido la suerte de probarlas recién recolectadas porque mi padre las cultiva justo delante de la casa del pueblo.

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