La
primavera está en el aire, los días se van alargando y con ello
esperemos que el buen tiempo, las frutas y hortalizas jóvenes
empiecen a aparecer en nuestros mercados. Con ellas repondremos las
vitaminas y minerales perdidos por los resfriados del invierno.
Para estas semanas la
principal recomendación es una cocina ligera, sana y al vapor, para
preservar los nutrientes de los alimentos. Se puede aromatizar el
agua con especias y verduras, para dar mejor sabor a nuestras
elaboraciones.
Patatas
nuevas, zanahorias tiernas y dulces, guisantes recién recolectados,
finas hierbas llenas de aroma, los primeros espárragos, fresas,
albaricoques, nísperos, lechugas, cebollas y ajos serán un buen acompañante para nuestros pescados de temporada y así
dejar atrás los guisos más pesados, la cuchara, tan utilizada en
estos meses previos de lluvia y frío.
Estos
ingredientes pertenecientes a la alimentación mediterránea, brotan
con su mayor frescura en esta época del año. La verdura en
ensaladas o cocinada, con un punto de aceite y vinagre, se convierte
en un plato básico en nuestra dieta ante la inminente llegada de la
época estival.
Hincapié
sobre los guisantes, son los reyes de la primavera: verdes, tiernos,
crujientes y ligeramente dulces. En
cuanto a los lácteos, se recomienda elegir los quesos de cabra frescos y recién
aparecidos en el mes de marzo.
En
cuanto a los pescados: el pixín (rape para los no asturianos), congrio, bacalao, rodaballo y San Pedro están en su mejor momento. Y
aunque la proteína del pescado sea muy saludable, también hay que tener en cuenta la carne de buey,
tierna y repleta de Omega3.
Por
último, la fruta fresca es el producto estrella. Es bueno consumirla en diversos momentos del día: desayuno, merienda y después de
cada comida. Su alto contenido en fructosa nos aporta la
energía necesaria para cubrir nuestras necesidades diarias en estos
días tan largos, al tiempo que proporciona agua para saciar la sed que acompaña a las temperaturas elevadas.
Mi
recomendación personal es la fresa. Me encanta, tanto por su sabor,
como por su color rojo intenso, que nos incita a pegarles un mordisco
en cuanto las vemos. Ya he tenido la suerte de probarlas recién
recolectadas porque mi padre las cultiva justo delante de la
casa del pueblo.

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