Si veis series americanas estaréis cansados de escuchar a sus protagonistas hablar de que van a desayunar 'huevos rancheros'. Se trata de un plato que tiene similitudes con otros muchos de diferentes países a lo largo de todo el planeta.
Es similar al shakshuka (significa
“todo mezclado”), procedente de Oriente Medio que lleva tomates guisados, especias y huevos. También existe otra receta similar, en este caso procedente de Turquía, llamada menemen.
En la
cocina israelí nos encontramos con esta receta habitualmente, en la
mayoría de los restaurantes de comida israelí o sefardí y no le
puede faltar pan para acompañarlo para absorber la salsa (si es de
pita mejor).
Sea cualquiera de las recetas la base es utilizar verduras, todas aquellas que tengamos a mano. Pimientos
verdes, zanahoria, calabaza, puerro, apio, otras especias,... Incluso podemos sustituir los huevos por tofu, en caso que queráis un plato 100%
vegetariano.
3
cebollas
2
pimientos rojos
2
dientes de ajo
6
tomates
150 grms. de jamón en tacos
2 cucharaditas de azúcar moreno
2 cucharaditas de azúcar moreno
2 hojas
de laurel
2
cucharaditas de perejil picado
1/2
cucharada sopera de comino
1 pizca
de azafrán
1/2
cucharada sopera de tomillo
2
cayenas
Aceite
de oliva
Sal
Pimienta
negra molida
1
cucharada de pimentón dulce
8
huevos
Dificultad: fácil.
Duración: 30 minutos
Elaboración:
Lavamos
y picamos en la cebolla y los pimientos en juliana (tiras de cuatro o cinco centímetros de largo y un centímetro de ancho) y el ajo en brunoise. En
una cazuela o sartén grande añadimos aceite de oliva y calentamos a
fuego medio. Yo utilicé cazuela de barro, de las de toda la vida, y en fogones de gas, no en la vitrocerámica.
Echamos, por este orden, los pimientos, las cebollas y el ajo y salteamos hasta que la mezcla tenga color. Agregamos el azúcar moreno y las hierbas (perejil, laurel y tomillo) y bajamos el fuego. Seguimos sofriendo a fuego bajo durante 5 minutos hasta que se junten los sabores.
Echamos, por este orden, los pimientos, las cebollas y el ajo y salteamos hasta que la mezcla tenga color. Agregamos el azúcar moreno y las hierbas (perejil, laurel y tomillo) y bajamos el fuego. Seguimos sofriendo a fuego bajo durante 5 minutos hasta que se junten los sabores.
Lavamos
los tomates y cortamos en paisana grande (dados de 2 centímetros), los
añadimos a la cazuela con las cayenas, el azafrán, comino, los tacos de jamón, el
pimentón dulce una pizca de sal y la pimienta recién molida. Continuamos sofriendo unos 10-15 minutos. El
aspecto que debe tener es similar al del pisto, se va a estar
guisando en el jugo del tomate y en el caso de no tener jugo o tener
poco, le añadimos el agua y lo corregimos de sal.
Sacamos
el laurel y justo al final es cuando vamos a preparar los huevos. Los
haremos en el centro de la cazuela baja o la sartén. Cascamos los
huevos y colocamos encima de la salsa, tapamos y con el fuego al
mínimo dejamos cocer unos 5 minutos o hasta que veamos que están
cuajados. Con una cuchara removemos las claras de los huevos con
la mezcla de salsa para que cuaje antes, pero con cuidado de no tocar
la yema, para que quede entera y poco cuajada.
Salamos
con una pizca de sal las yemas y espolvoreamos con pimienta negra
recién molida. Añadimos perejil picado y mi sugerencia es servirlo con pan de pita caliente para mojar o con el pan que más os guste,
simplemente delicioso.
Habitualmente se sirve en una sartén de hierro
fundido, pero también se puede utilizar una cazuela de barro o en su
defecto una fuente grande.
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