domingo, 27 de enero de 2013
Ñoquis al pesto
La primera vez que probé esta receta fue en Inglaterra hace un par de años, donde mi amigo Javi los preparó, pero comprando los ñoquis ya hechos y la salsa de bote. Me gustaron y cuando los preparé de forma casera... no hay comparación, increíble.
Existe una curiosidad tradición con los ñoquis, el comerlo todos los 29 de cada mes, salvo que haga mal tiempo. Es una costumbre muy difundida en el hemisferio sur, especialmente en Argentina y Uruguay, debido a la fuerte inmigración italiana de finales del siglo XIX y principios del XX. Es costumbre dejar un billete debajo del plato para poder atraer de esta forma suerte y prosperidad al comensal.
En la receta italiana original se utiliza queso pecorino, pero ante la dificultad de encontrarlo opté por manchego, que equilibra el sabor del parmesano. Teniendo en cuenta lo caros que son los piñones una versión más barata pueden ser las almendras para acompañar, aunque el resultado final no será el mismo.
Ingredientes (para 4 personas)
1 kilo de patatas
300 grms harina
2 huevos
Sal
Nuez moscada
Aceite de oliva
Para la salsa
15 grms de albahaca fresca
50 grms de piñones
30 grms de queso parmesano
30 grms de queso manchego
1 diente de ajo
Aceite de oliva
Sal
Complejidad: media (lo más difícil es amasar los ñoquis)
Duración: 45 minutos
Elaboración
Lo primero es siempre ponernos con la salsa. Picamos el ajo, ya pelado, en la batidora y vamos incorporando las hojas de albahaca fresca sin tallo, los piñones y una pizca de sal hasta que se forme una pasta. Añadimos un chorro de aceite de oliva y mezclamos hasta que conseguir una masa uniforme y fina. Si se ha quedado muy densa añadimos un poco de agua para licuarla. El último paso es incorporar el queso parmesano rallado, pero si vamos a guardar la salsa en la nevera es más recomendable dejarlo para el último momento.
La masa de los ñoquis es lo que puede entrañar más complejidad, sobre todo si no tenemos mucha maña. La cantidad indicada de harina es orientativa, no la echéis toda para hacer la masa, reservar una parte para enharinar la mesa mientras les damos forma, la variación en la harina debe ser muy poca para que los ñoquis queden con consistencia pero tiernos.
Las patatas las cocemos con piel (importante para proteger la patata y evitar que absorba durante la cocción mucha agua) hasta que estén tiernas. Sabemos que están listas cuando al introducir un cuchillo en la patata y levantarla ésta cae sin esfuerzo. Una vez peladas se pasan con el pasapurés o si no tenéis basta con aplastarlas cuando aún están calientes.
Mezclamos el puré resultante con la harina, se agregan los huevos, sal y nuez moscada al gusto. Cuando quede una masa uniforme, se vuelca sobre la mesa y se trabaja con las manos hasta que se una todo bien. Se forman pequeñas porciones y siempre ayudados con un poco de harina, se hace rodar la masa hasta formar un rollo fino y largo de un centímetro de ancho y se cortan los ñoquis de aproximadamente centímetro y medio de largo y se ponen en la mesa enharinada.
Luego se toma uno por uno y se pasan, siempre enharinados, por los dientes de un tenedor o por el revés de un rallador, presionando con el pulgar ligeramente, dibujando estrías. Hay que insistir bastante, porque sino el relieve apenas se notará después.
Ponemos una cacerola con abundante agua y la llevamos al fuego, tapada, cuando comience a hervir, agregar dos o tres cucharadas de sal gruesa y echar, ayudados por una espumadera, los ñoquis. Sabremos que están listos cuando suben a la superficie. Necesitan apenas unos minutos así que hay que estar pendiente de ellos.Se retiran con la espumadera y se sirven calientes cubiertos con la salsa y rallando el queso manchego por encima.
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