lunes, 14 de enero de 2013

La cesta de invierno


Hoy en día es prácticamente posible encontrar cualquier alimento con independencia del mes en que estemos. Los invernaderos y las exportaciones nos permiten disfrutar de alimentos propios del verano cuando estamos a bajo cero, pero lo recomendable es consumir productos de temporada.


En meses como el que estamos puede resultar un poco triste y por ello es frecuente recurrir a productos importados o en conserva, que para eso en nuestro país las tenemos en abundancia y de buenísima calidad. Resulta un buen momento para comer espinacas envasadas. Para ello basta con cocerlas y así conservarán su espléndido color verde y sus vitaminas. Debemos tener en cuenta que una vez cocidas, no conviene guardarlas más de 24 horas aunque sea en la nevera, ya que pueden desarrollar nitritos que resultan tóxicos para nuestra salud.

Enero es un buen mes para aprovechar las verduras que se nos ofrecen y prepararlas  al vapor o a la parrilla y así combatir los excesos de las Navidades dando un respiro a nuestro organismo. Entre ellos quiero destacar la alcachofa que es de las más nutritivas dentro de las de temporada invernal. Aquellas que tengan un aspecto amoratado o cuyas hojas estén quebradas hay que desecharlas. Las de mejor calidad presentarán un aspecto compacto. Hay que cocerlas enteras y boca abajo, cubiertas con agua hirviendo, a la que habremos añadido un chorro de vinagre o zumo de limón para que no se ennegrezcan.

En cuanto a la carne, en espera de la primavera, tomémosla guisada o en brochetas y recurramos a las aves que son una magnífica opción. El cerdo, así como el cordero resultan ser excelentes opciones para asar.

Atención a la caza que entra en su fase final y ya no es tan tierna como la de antes pero podemos aprovecharla para guisos lentos y patés. Si la carne es tierna al tacto y su olor no es fuerte se pueden consumir, pero no si presenta un aspecto azulado o verdoso.

La cuesta de enero suele venir acompañada de ofertas en el mercado que podemos aprovechar. El pescado, una forma excelente de tomar proteínas, ofrece numerosas posibilidades: gallo, lenguado, besugo y bacalao fresco. Este último resulta exquisito a la marinera o simplemente rebozado y frito pudiendo servirlo en una salsa verde.



Aunque haya que cuidar la línea los postres proporcionan calorías que dan calor a nuestros cuerpos. Si no queremos un exceso hagámoslo a base de frutas, que siempre pesarán algo menos. Pensemos que el azúcar no es tan mala, nos aporta energía. Y si a pesar de todo nos remuerde la conciencia compremos piña, que contiene bromalina, un enzima que destruye las grasas y activa la digestión y nos vendrá bien para evitar el sobrepeso. Además con su penacho podemos obtener una bonita planta. Las peras son mejores en invierno. Su carne es rica en  celulosa y por ello tiene propiedades laxantes.



Los frutos secos continúan en su mejor temporada, por eso hay que aprovechar y comprarlos al peso en vez de enlatados. Además de ser nutritivos, cosa conveniente en estos días de frío, tienen un gran rendimiento en cocina: pueden adornar postres, dar un toque especial a una ensalada, acompañar salsas o servir para confeccionar aperitivos.

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