La receta que os traigo hoy la hice gracias a un amigo que hace unos días me trajo un congrio que había pescado el primer día que se puso a ello. Creo que nunca antes había probado el congrio y mucho menos lo
había cocinado. Me puse a mirar diferentes recetas y opté por hacerlo a
la sidra con mi propia receta.
La opción más recomendada era la caldereta e incluso utilizar la carne del pescado para realizar una empanada o un pastel de congrio. Por lo visto la parte superior del congrio (también llamada abierta) es recomendable desmenuzarla, debido a la gran cantidad de espinas que tiene.
El sabor del congrio es suave, cosa que nos sorprendió,
tanto a mí, como a los amigos con los que lo compartí, por el contraste con el fuerte olor
que desprendía al limpiarlo. Aquí quiero comentaros que esta tarea fue
laboriosa, así que os recomiendo que si queréis cocinarlo que sea
el pescadero el que os lo limpie
y saque los lomos.
Ingredientes para (4 personas)
1 Kilo de congrio limpio
6 patatas
1 botella de sidra (en este caso sidra natural hecha por mi
padre)
2 cebollas
2 dientes de ajo
1 guindilla
200grms salsa de tomate
1 hoja laurel
20 grms harina
2 ramas perejil fresco picado
Chorrito de aceite oliva
Sal
Ejecución: media
Elaboración
Pelamos las patatas, lavamos y triscadas (es importante cascarlas para que suelten la fécula y engorden el caldo) las ponemos a hervir en una cazo lo suficientemente grande, con abundante
agua y sal durante 15 minutos. No hace falta que estén cocidas del todo porque
al final las guisaremos en la salsa para y se terminarán de hacer.
Reservamos.
Sazonamos los filetes de congrio y los enharinamos, quitando
el exceso de harina, los marcamos durante un minuto en una cacerola, vuelta y vuelta con un chorrito de aceite. Reservamos.
Picamos la cebolla muy pequeña en brunoisse y aprovechando
la cacerola anterior, la pochamos con un poco de aceite a fuego medio, echamos
un poco de sal para ayudar al pochado y cuando la cebolla esté transparente,
incorporamos el ajo muy picado junto con el perejil y la guindilla. Echamos el sobrante de harina para ligar la salsa y removemos bien.
En este momento echamos la salsa de tomate y lo mezclamos todo.
A continuación vamos echando la sidra poco a poco, mientras
subimos el fuego para que así se evapore el alcohol, continuamos removiendo. La
cantidad de sidra depende del gusto que le queramos dar a la salsa. Yo usé toda la botella, lo que hizo que la cocina oliera como una
sidrería y la salsa tuviera un sabor muy
bueno. Echamos la hoja de laurel.
Cuando hayamos echado la cantidad deseada de sidra, y la salsa tenga el espesor deseado, bajamos
el fuego de nuevo e incorporamos la patata para que suelte la fécula y así
ayude a espesar la salsa, pinchamos las patatas para comprobar que están hechas.
Ya por último, introducimos el pescado en la salsa y lo
guisamos durante 5 ó 6 minutos, manteniendo el fuego suave para que no se haga
demasiado.

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